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Un regalo que hace sentido y aporta...

lunes, 05 de diciembre del 2011 a las 02:22

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Has pensado hacerle un regalo a una persona amiga, a alguien de tu familia o a ti mismo, o a ti misma... te propongo el siguiente:

En homenaje a su hijo fallecido de muerte súbita a los 21 años (Julio César Mejía Sang), la familia Mejía Sang, con el apoyo del Movimiento Scouts Dominicanos y muchas personas familiares y amigas, ha asumido el proyecto de la construcción del Centro Scouts Comunitario Julio César Mejía Sang en Los Prados, y así darle continuidad a lo que era el deseo de Julio César, como líder scouts que era, de que los jóvenes tuviesen un espacio para su propia formación como ciudadanos y personas de bien, comprometidos con el desarrollo de sí mismas, los demás y el propio país.

Para lograr tal propósito se editó un libro, “My Little Space”, donde se recogen las reflexiones, preguntas e inquietudes del propio Julio César, y que él expresaba muy libre y profundamente en su página web, con el mismo nombre.

Con el libro no solo estarías aportando a una causa digna, y por lo demás, comprometida con el desarrollo de nuestros jóvenes, sino que al mismo tiempo, es una lectura que nos permite reencontrar la fe y esperanza en una juventud preocupada por sí misma y lo que acontece en su contexto, y en el país. Una juventud sana, con deseos de disfrutar la vida, al mismo tiempo que encontrar o construir canales de compromisos por una sociedad sana, organizada para el bien común. Eso es “My Little Space”, un libro de un joven inquieto y profundo, para provocar inquietudes y reflexiones en otros jóvenes, al mismo tiempo que una fuente interesante para comprender a nuestros jóvenes, por parte de nosotros, los adultos. 

Si quieres colaborar, que te aseguro será una colaboración contigo mismo, tus hijos o los hijos de tus amigos y amigas, como los hijos de muchas personas conocidas, llama a los teléfonos de la Oficina Scouts Dominicana (809) 682-3948 y 221-4718.

La época de la Navidad puede ser una buena excusa para hacer un regalo que ofrece esperanza y fe por nuestra propia juventud.

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Un minuto por el respeto a la Mujer: NO a la violencia contra la Mujer.

viernes, 25 de noviembre del 2011 a las 04:47
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Somos testigos de la actual ola de violencia que tiene como víctima a la mujer, en manos de hombres desaprensivos, posiblemente objetos de maltrato en su niñez, o quizás, testigos de modelos violentos paternos que dejaron huellas profundas en su conciencia.

¿Por qué no recuperar nuestra esencia biológica – genética, dotado de una cromosoma Y y un cromosoma X? La sabiduría de la naturaleza, que nos dio la posibilidad genética de ambas cualidades, la oscurecemos, la obnubilamos y ¿la negamos? por una expresión cultural que pone de manifiesto un ser humano denigrado por sus propias estructuras cognitivas, morales y comportamentales.

Estamos llamados a reconstruirnos, a cambiar, a crear un hombre nuevo que pueda vivir, con la mujer, una historia nueva en un mundo nuevo.

Violencia a la mujer: es una violencia a la vida.

viernes, 25 de noviembre del 2011 a las 04:39

Violencia a la mujer: es una violencia a la vida.

Anteriormente escribí un artículo titulado “Violencia ¿qué está pasando?”. En este me concentraré en la violencia a la mujer.

El próximo 25 de noviembre celebraremos de nuevo el “día de la NO violencia contra la mujer”, es decir, el día de la NO violencia contra la vida, quiero también entenderlo así.

Los femenicidios – el acto criminal contra la mujer – se ha constituido en una noticia del diario vivir de la prensa, que por su forma, y a veces estilo de presentación, nos deja en el ánimo una especie de lotería macabra (llevando un conteo de los casos que han sucedido en el año). ¿Nos hemos detenido a pensar sobre ello? ¿Es una buena estrategia de información? Claro que el número espanta, pero no significa el desarrollo de una mayor conciencia sobre el particular. Si de información estadística sólo se trata, quizás sí, pero si la razón es colaborar para disminuir tan oprobiosa conducta, tengo mis dudas. Los casos aumentan, se sigue el “dichoso” conteo.

En un periódico matutino del 18 de octubre pasado, se lee: SANTO DOMINGO.- La Policía Nacional informó la muerte de Estefanía Cerra Basora, de 29 años, y Sandra Milagros Angomás Pérez, de 28, quienes fueron asesinadas a balazos por sus exconcubinos, en hechos separados ocurridos en La Vega y el ensanche Ozama, Santo Domingo Este.

Una nota informativa de la institución señala que Ruddy Edgar Morel Ramírez, de 41 años, disparó contra Cerra Basora en su casa ubicada en la entrada Los Basora, distrito municipal de Cutupu, quien murió en el centro médico Padre Fantino.

Mientras que Héctor Montero Montero, de 32 años, mató a su ex concubina Angomás Pérez al dispararle a la cabeza con una pistola marca Bersa calibre 9 milímetros No.70982, (¿importante la marca, el calibre y su número? Con eso no sé qué hacer.) con la cual posteriormente se disparó, lo que motivó su ingreso en la Clínica Integral II, ubicada en la avenida Mella, Santo Domingo Este.

En ese mismo diario, en fecha 1 de julio de 2011 se publica:

La más reciente cifra oficial, dada a conocer en abril por la Fiscalía, revela que hasta ese mes  25 mujeres fueron asesinadas por sus parejas.

Sin embargo, a finales de junio, la directora de la Coordinadora de Mujeres del Cibao, Yolanda Santana, denunció que en lo que va de año, al menos 36 mujeres han sido asesinadas en el país y miles han sufrido agresiones.

Sólo el pasado 17 de junio, se reportó el asesinato de tres mujeres

La información aparece clara, muy precisa y casi impecable. Pero sigue siendo una información más. No se distingue mucho de otras noticias.

Es casi como si dijéramos: Portugal, Irlanda, Croacia y la República Checa se clasificaron ayer a la Eurocopa de 2012 tras imponerse en las series de…

Se trata de una noticia del football que sale en ese mismo diario y la misma fecha. Se lee casi igual, pero el significado es “muy distinto”.

Sin restarle “valor” a la información, no se trata solo de informar, hay una obligación de generar valores y actitudes que favorezcan el respeto a la vida; que promuevan comportamientos diferentes y una conciencia nueva. La información, por sí sola, no genera ni esos comportamiento, ni mucho menos, esa conciencia nueva.

Me pregunto, y es una pregunta que le hago siempre a mis alumnos de Psicología Social en la universidad cuando abordamos el tema de los medios de comunicación y la socialización: ¿cómo impacta la información que se transmite a través de los medios de comunicación en los niños, niñas, adolescentes, jóvenes, e incluso, personas adultas, si cada una de esas personas vive una realidad interior diferente? ¿Qué significados terminan atribuyéndole? ¿Cómo “la noticia” puede convertirse en un incentivo a seguir determinados patrones de conducta? ¿De qué manera enfocar la información para generar valores y una conciencia nueva? ¿Acaso no responden los mismos medios –y las personas – que redactan la información, a las mismas lógicas morbosas, de quienes solo se “informan” del hecho, sin que ello genere una conciencia crítica, una manera nueva de pensar y actuar?

En mi artículo anterior hacía referencia al modelo afectivo general de la agresión propuesto por Anderson (1996). Decía que este modelo habla de unas “variables de entrada”, las cuales se pueden constituir en factores de activación de los estados afectivos y cognitivos generadores de violencia. Una de esas consideraciones, señalaba, es la exposición a modelos agresivos, que en personas con afectividad negativa, irritabilidad, creencias sobre la agresión, valores pro-agresivos y patrones de comportamientos agresivos, terminarán poniendo de manifiesto tales subjetividades en quienes se constituyen, en un momento determinado, su objeto de agresión. Se reconoce y enfatiza la importancia que tienen en la agresión el aprendizaje, diversas variables de entrada elicitadoras, las cogniciones, las diferencias individuales y los estados afectivos.

Esta información que nos viene de las teorías modernas de la agresión, nos advierten que son múltiples los factores que pueden desencadenar actos de violencia, en aquellas personas propensas a las mismas.

Tómese en consideración el “efecto de desensibilización”, provocado por una continua exposición a hechos de violencia, desarrollando no solo insensibilidad, sino también cierta indiferencia al dolor de los demás. Algunos estudios sugieren que la exposición a escenas de violencia puede activar la disponibilidad de pensamientos hostiles, de tal manera, que la facilidad con que éstos vienen a la mente incrementan la posibilidad de acciones agresoras en personas propensas a las mismas. Si a esta situación, también se le agrega la violencia generalizada en la televisión y/o el cine, así como en determinados mensajes de canciones populares, el problema se hace más grave.

No seamos ingenuos. Todos los que leen la información noticiosa no están colocados en el “patrón de vida normal”. Los seres humanos nos movemos en un continuo normalidad – anormalidad muy frágil. Hay quienes, en determinadas circunstancias, traspasan la frontera de esa fragilidad. Y la exposición continua a un ambiente de violencia, con el agravante peor, el manejo “irritante” en diversas situaciones, de quienes administran la justicia o la pena que esta impone, termina siendo un detonador de comportamientos violentos.

Junto al derecho de informar, y porque no, de estar informado, también está la ética de la información y la responsabilidad ética al informar.

El tema no es simple, tiene grandes complejidades. Los comunicadores sociales, en sentido general, han desarrollado “una creencia” de sentirse en el deber (a veces casi como un derecho) de decir, dirían informar, todo cuanto consideren “noticia”. A veces, sobre todo los que manejan medios de televisión y radio, no miden sus palabras, cayendo en la vulgaridad, sin medir lo que ello significa para tantas personas que los ven y escuchan.

Un hecho histórico: Cuando Orson Welles era un joven de 23 años, el 30 de octubre de 1938, en un programa radial que se transmitía por la CBS (Columbia Broadcasting System) dio a conocer una información que paralizó de miedo a quienes la escucharon: invasores provenientes del planeta Marte habían tomado los Estados Unidos y estaban acabando con todo cuanto se anteponía en su camino. La prensa escrita del día siguiente presentaba la información relatada por la periodista Dorothy Thompson, del periódico New York Tribune, cómo, luego de recibir tal noticia, muchas personas de Nueva Jersey entraron en pánico y salieron de sus casas aterrorizadas con toallas húmedas en su cabeza para protegerse de los gases venenosos. Otras, se dirigieron a las estaciones de trenes y autobuses para tratar de escapar “del fin del mundo”.

A setenta y tres años de ese acontecimiento, esa información nos produce una verdadera carcajada (¡Qué brutos! Diría un amigo costarricense). En Santo Domingo, hace ya más de 10 años, en horas de la madrugada corrió un rumor en toda la costa sur desde San Pedro de Macorís y la ciudad capital: un maremoto iba a destruir toda la ciudad de Santo Domingo. Un apreciado amigo, con una sólida formación en ciencias naturales, despertó a su familia y emprendió la huida rumbo hacia las montañas del centro de la isla (el Cibao), y aproximadamente a unos 50 kms en plena carretera, parece que la razón volvió a “reinar en su conciencia” y pensó que aquello era una simple locura, una idiotez, pues los maremotos – en esa época y por estos lados del mundo – no se anda pre-anunciándose su ocurrencia.

En ambas situaciones el poder del rumor, de la información desató las corrientes de la sinrazón, provocando pánico, y actitudes y conductas no guiadas por principios racionales. ¡El poder de la información! Le basta con encontrar una mente en que las estructuras racionales estén bloqueadas, para desatar comportamientos a todas luces irracionales.  

No todo comportamiento humano está guiado por una estructura mental racional, moral o ética. También la estructuras irracionales de dicha estructura mental puede tomar, en determinadas ocasiones, el control de los comportamientos humanos, y manifestándose entre otras maneras, como violencia contra otros seres humanos.

La violencia contra la mujer, es una violencia contra la vida; como tal debe ser erradicada. No se trata solo de “enseñar valores”, sino de contribuir a la construcción de valores de bondad, respeto y responsabilidad, entre otros, como también actitudes que nos predispongan a la solución pacífica de nuestros conflictos y diferencias.

Algunas sugerencias para construir este proceso:

En el orden de los medios de comunicación:

  1. Replantear el enfoque social de la información de prensa sobre la violencia, empezando con el respeto a la dignidad del cadáver. Su burda exposición no genera solidaridad y compasión.
  2. Insistir en la dimensión ética de la comunicación social. No solo se trata de comunicar, sino de hacerlo en un “cierto sentido.
  3. Desarrollar campañas a través de los medios de comunicación con el modelaje de actitudes y comportamientos de respeto y cortesía, como de enfrentamiento pacífico y dialógico frente a los conflictos con los demás; y en el caso que nos ocupa, de respeto, aprecio, protección y cariño hacia la mujer, entre muchas otras actitudes positivas.
  4. Desarrollar Comité de Ética del Comunicador Social, a fin de que puedan estos profesionales tener la oportunidad de comprender la dimensión ética del ejercicio de su profesión.
  5. Desarrollar debates públicos sobre la dimensión ética de la información.
  6. Introducir estos debates de forma constante, en las carreras universitarias que forman a los futuros comunicadores, y otros profesionales.

En el ámbito de la educación:

  1. Aprovechar los conflictos que se generan en las propias escuelas entre los estudiantes y los propios docentes, como oportunidad para la reflexión y búsqueda de soluciones en el marco del diálogo y el respeto al otro, guiados por los principios éticos.
  2. Fomentar en los estudiantes, a través de múltiples estrategias y acciones, una cultura de paz.
  3. Poner a funcionar (¡ y que funcionen!) los Comités de Ética Educativos en todos los niveles del sistema educativo: Sede Central, regional, distrital y escolar; propiciando el debate y la reflexión de los problemas y el accionar, desde los principios de la ética.

10.  Dar a conocer en los centros educativos, y a través de todos los medios necesarios (murales, presentaciones en aula, reuniones, etc) los principios que fundamentan una vida responsable, fundamentada en el diálogo y la aceptación de las diferencias.

En otros ámbitos:

11.  Fomentar y promover una cultura de paz y de respeto, a través de múltiples medios y en diferentes ámbitos sociales: instituciones educativas, lugar de trabajo, el hogar, las iglesias, los clubes, etc.

Estas ideas y sugerencias no son de naturaleza exhaustiva, sino un breve menú de opciones que siempre podrá enriquecerse a partir de las diversas experiencias personales y sociales.

Violencia ¿Qué está pasando?

sábado, 05 de noviembre del 2011 a las 20:11
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Cada día al abrir la prensa escrita o comentar la noticia con un pariente o amigo, sale la ya no nueva noticia del asesinato de una mujer en manos de su ex-esposo, o su esposo, o cualquier otra persona; un “presunto” delincuente en un intercambio de disparos con la policía, o un policía que también fallece por ese mismo acontecimiento; que encuentran el cuerpo sin vida de una mujer o un hombre… el rosario de pérdidas de vidas en situaciones no “naturales” se ha convertido en pan nuestro de cada día.

Más reciente: un hombre (no importa su nombre) en una discusión por un parqueo, no exhibe otro comportamiento que no fuere “resolver” el problema disparando con la pistola que porta “legalmente”. ¡Por un parqueo! No importa los lamentos posteriores, si “volvió o no loco”, se cometió un asesinato “por un parqueo”.

La semana pasada, en medio de una reunión, recibo una llamada de mi segundo hijo, que requería de mi presencia en la emergencia de una clínica de la capital. Un taxista en un carro Toyota Corolla verde claro, en la Abraham Lincoln casi esquina Manuel de Jesús Troncoso,  lo golpeó en la cara, aparentemente con una “manopla”, porque quería “que se resolviera de inmediato” el accidente que se produjo cuando él “tuvo que frenar de golpe” y ambos vehículos chocaron los bompers sin que hubiese ninguna rotura, ni siquiera una abolladura. Mi hijo recibió una trompada imprevista en la cara estando sentado en su vehículo (al decirle que entonces fueran a la Casa del Conductor) que no solo le abrió la piel, sino que incluso le abrió la arteria que irriga el músculo de los labios, provocándole un sangrado intenso.

¿Qué está pasando? ¿Por qué tanta violencia? Es una pregunta que oigo a diario. Todos estamos preocupados por los niveles de violencia que ya parecen ser endémicos. No tiene nada que ver con las condiciones sociales de las personas involucradas en hechos de violencia, ni tan sólo por aquellas que tienen que ver con los entornos. La escalada de violencia se pone de manifiesto en las diferentes clases sociales y entornos.

En el marco de la Psicología Social, se aprecian varias concepciones sobre el tema. Una de ella es la teoría del impulso, es decir, el motivo para dañar a otros. Se sugiere que la agresión proviene de condiciones externas que activan el motivo para dañar o herir a otros. Una de las más conocidas es la que se construye a partir de la hipótesis frustración-agresión.  Esta teoría plantea que la conducta agresiva está impulsada desde dentro por impulsos para dañar o herir a otros. Se sugiere que este impulso se explica por factores externos como la frustración. Muchos psicólogos sociales ya no se adscriben a este tipo de explicación. Recientemente se han construidos explicaciones alternas, como aquellas que ponen su mirada en el aprendizaje, las cogniciones, el estado de ánimo y la activación.

Estas perspectivas son analizadas desde el modelo afectivo general de la agresión propuesto por Anderson (1996).

Esta teoría nos plantea que la agresión se desencadena a partir de un conjunto de factores (las denomina “variables de entrada”), las cuales influyen en la activación, los estados afectivos y las cogniciones, desencadenando los actos violentos.

Anderson explicita que los factores de entrada pueden identificarse, por un lado, como provocación, frustración, exposición a modelos agresivos, señales asociadas con la agresión, y otros factores como incomodidad/afecto negativo, etc.; por otro lado, identifica factores como la afectividad negativa, irritabilidad, creencias sobre la agresión, valores pro-agresivos, patrones de comportamientos agresivos aprendidos, etc.  Estos factores generan estados afectivos que activan los procesos de agresión. El punto central de estas teorías se encuentra en el reconocimiento que tienen en la agresión al aprendizaje, las ideas y creencias, así como determinados estados afectivos (frustración, entre otros).

No es nuestra intención en esta ocasión, hacer una exposición académica sobre los estudios y conjeturas que desde la psicología social se han hecho en los últimos años sobre el tema, y a riesgo de parecer simplistas, me voy a limitar a hacer referencia de dos cuestiones: una, la que tiene que ver con el efecto de los medios de comunicación de masa en el desarrollo de la conducta violencia, y la segunda, de la reflexión personal sobre el tema y las políticas públicas.

Varios autores, entre ellos el propio Anderson (1997); Berkowitz (1993); Paik y Comstock (1994); Wood, Wong y Cachere (1991), entre otros han planteado la “la exposición a la violencia en los medios de comunicación puede de hecho ser un factor que contribuye a los altos niveles de violencia en países donde esos productos son vistos por grandes cantidades de personas”, según señalan Baron y Byrne (2005).

Las explicaciones al respecto van desde los procesos de aprendizajes que estas exposiciones originan, así como la generación de comportamiento de agresión en personas con predisposición a la misma, y el efecto de “desensibilización” que se genera en las personas, que no es tampoco despreciable.

El Dr. Miguel Suazo hace unos meses que escribió en la prensa dominicana un artículo interesantísimo, desde el punto de vista de la ética, sobre la dignidad del cadáver. Pero incluso, el propio medio en que este artículo se publicó no ha sido capaz de entender la importancia de lo señalado por el autor. Las fotografías dantescas sobre hombres, mujeres, niños y niñas asesinadas, parecen más bien satisfacer la necesidad morbosa tanto del medio, como de aquellas personas que parecen disfrutar de las mismas, al convertir estas noticias en su fuente principal de información. No puedo olvidar, la edad me lo permite, recordar aquellos viejos programas de radio “El informador policíaco” y “El suceso de hoy”.

La cotidianidad del crimen, del abuso, del asesinato a mansalva se ha convertido en parte de nuestra cotidianidad. No se trata de que estas informaciones se oculten, sino la forma como son manejadas por la prensa escrita y televisada. Algunas personas argumentarían que tales noticias son las que “venden”, olvidando el efecto perverso que tiene en el ánimo de las personas, así como en el condicionamiento que se produce. La racionalidad de “crecer” en audiencias (y dinero) se sobrepone a cualquier otra consideración social o de cualquier índole.

La responsabilidad del medio y de quienes lo dirigen, por múltiples razones, tiene que manejarse considerando estas consecuencias y lo que supongo, el “compromiso ético” con su función social de informar. Personalmente, y asumiendo los riesgos que esto supone, en términos de estas informado, hay personajes y programas de la televisión y la radio dominicana, que me niego rotundamente a ser parte de su “audiencia”. No solamente los considero “agresores” a la inteligencia de las personas, sino incluso de mercaderes de la información. Las anécdotas que salen en cualquier reunión social entre amigos o conocidos son múltiples, en sus capacidades de extorsión y mentiras, con que se manejan. Lo más irritante es lo bien que viven de ellos, pues cobran por callarse o por hablar, todo depende de quién sea el o la interesada.

Lo que sí es verdad, es que ya la violencia no nos “asombra”, todo lo contrario, nos han acostumbrado a sus modalidades, sus expresiones, las diversas maneras como se ejecuta, o incluso, de quienes sufren directamente sus efectos, sin ningún juicio moral o ético. La información noticiosa es una mercancía que hay que vender, posiblemente tan perversa como la venta de substancias psicoactivas; solo que esta nadie regula. Se encuentra en las manos de quienes comercializan con la misma.

La otra cuestión es el ambiente de irrespeto y agresión que se siente en las calles dominicanas. El irrespeto a las leyes de convivencia, incluso, por autoridades  militares y gubernamentales, se ha constituido en un modelaje permanente.

No sé para qué existe una Policía Nacional o una Autoridad Metropolitana de Tránsito. Estas instituciones son protectoras, ya explícitas, de las tantas violaciones - que por ejemplo en el tránsito-  ocurren todos los días y a todas horas. Parecería que las autoridades no se percatan del efecto perverso que tal desorden genera en la población. Nos irrita, nos pone de mal humor, nos conduce justamente a la violación permanente de las normas de convivencia social.

Toda la cuestión de “barrio seguro”, “seguridad democrática” no son más que globos, bombas de humo que no han podido contribuir en nada al tema en cuestión, porque no hacen más que convivir con la violencia y la agresión social misma.

 

¿Qué hacer?

Estamos llamados todos a cerrar filas, hay que insistir “sin cansarnos” en el desarrollo de una cultura de paz, pero sobre todo de respeto a la vida. Desde el ámbito de todas nuestras instituciones sociales: educativas, empresariales, gremiales y sindicales, religiosas, estatales. Por doquier hay que levantar esta bandera, no darle tregua al comportamiento violento.

Tenemos que desarrollar estrategias nuevas y hacer eficientes las que ya existen. Veamos:

  1. El problema no es del código penal, sino de quienes gestionan su aplicación y quienes tienen la responsabilidad de la administración de sus consecuencias. Hay que desarrollar un prontuario, una bitácora pública de estos procesos.
  2. Los condenados deben cumplir lo que establecen las leyes. La aplicación de la ley no puede ser discriminatoria: sí para algunos y no para otros. La ley es ciega, cuando se trata de su aplicación. No mira ni condiciones ni clase social, se supone igual para todos.
  3. Hay que desarrollar e incentivar los modelos no agresivos a través de todos los medios. Incentivar el auto-control y la contención. Fomentar la moderación.
  4. Tenemos que capacitarnos socialmente en habilidades sociales: aprender a llevarnos bien con los demás, particularmente con nuestros vecinos.
  5. Algo mucho más fácil: reir más y enfadarse menos. Es decir, se trata de inducir estados afectivos contrarios a la agresión.
  6. Eliminar de nuestra cotidianidad todo aquello que se constituya en una fuente de irritación y malestar (hay muchos programas de la radio y la televisión que deberían sentir la perdida de audiencias, esa sería una gran lección).

La responsabilidad de la violencia y la agresión es muy compleja, no hay un único factor que la determine, sino una multiplicidad. Todos debemos colaborar en ello, de manera especial, los medios de comunicación de masa, que llegan a muchas personas al mismo tiempo, pero también en la creación de mecanismos institucionales que los regule en este aspecto.

Financiamiento de la educación en República Dominicana.

jueves, 22 de septiembre del 2011 a las 04:46

En torno al artículo reciente publicado en este espacio sobre el financiamiento de la educación, nuestro muy estimado amigo Edmundo Morel propone un debate acerca del mismo a partir de cuatro cuestiones:

1. la necesidad de invertir MÁS –por la obligación de contar con los medios necesarios para el logro de los objetivos de cobertura y calidad de la educación- y MEJOR -por la necesidad de una gestión realmente eficiente y participada de los recursos asignados; 

2. entender que el aspecto del financiamiento, si bien es una condición necesaria, no es suficiente para propiciar un cambio significativo en la educación;

3. la integración de la cuestión educativa en una estrategia nacional de desarrollo y, por ende, su nivel de priorización en la asignación y distribución presupuestal; y

4. el control, la evaluación y la rendición de cuentas del efecto de la inversión en el cumplimiento de las metas trazadas.

Les propongo a todos aquellos que entiendan que también puedan aprovechar este espacio para seguir profundizando en el referido tema, que pongan de manifiesto sus ideas, expectativas y razonamientos en torno al mismo. El tema es los suficientemente importante y delicado, para que solo se constituya en la manifestación de intereses particulares políticos o de cualquier otra índole.

Soy de aquellos que piensan que si bien es cierto que el sistema educativo requiere de una mayor eficiencia en el uso de los recursos, sobre todo canalizando los mismos hacia donde prioritariamente se debe: la escuela, también pienso que la deuda histórica acumulada por más de tres décadas, obliga a que la inversión sea alta y gradualmente alta, pues esa deuda histórica se hará mucho mayor. No solo se requieren más y mejores planteles escolares, dotados con todos los recursos que hoy se requieren para una educación de calidad, y esto es un hecho, sino además un personal docente con mayores competencias, una formación humana integral sólida y condiciones de vida que honren su función y misión social.

Algunos argumentan que la educación es una especie de barril sin fondos, y que la rentabilidad política, en el corto plazo, es muy baja. Pues sí, ese barril requerirá cada vez más recursos y su rentabilidad política será más baja, mientras se siga con esa visión miope y de corto plazo. Cada peso o dólar invertido en educación, no sólo origina mayor competitividad, sino también una mejor ciudadanía, mayor esperanza de vida, responsabilidad social, etc.

Entrevista a John Forbes Nash.

martes, 20 de septiembre del 2011 a las 05:22
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John Forbes Nash, inspiró ´Una mente prodigiosa´; Nobel de Economía;
fue esquizofrénico
"Alcancé un punto en que era más feliz loco que cuerdo"
LLUÍS AMIGUET - 03/12/2007

La presente entrevista, realizada a John Forbes Nash por Lluis Amiguet, y que salió publicada el 3 de diciembre de 2007, la reproducimos por el interés que tiene para quienes nos especializamos en el comportamiento humano y sus procesos, pero también para quienes defienden el derecho a la diversidad. Dr. Julio Valeirón.


Tengo 79 años. Nací en West Virginia. Tengo dos hijos: estuve casado, dejé de estarlo y ahora vuelvo a estarlo: las estadísticas demuestran que es mejor estarlo. Sería penoso explicar toda mi evolución religiosa. Votar es fácil y poco. Colaboro con la Universitat Pompeu Fabra

¿Por qué le dieron el premio Nobel de Economía?

Descubrí una forma de equilibrio - hoy llamado de Nash- en la teoría de juegos: un punto en el que ninguno de los jugadores puede mejorar su situación. Hoy este concepto se aplica de forma interdisciplinar.

¿Hizo este descubrimiento pese a su enfermedad mental?

Tengo un historial, sí, de desorden mental temporal que se manifestaba de diversas formas. Hoy tenemos medicinas, que entonces no existían, que tratan los síntomas y permiten seguir con lo que se considera una vida normal, pero tienen efectos indeseables.

¿Cuáles?

Para restituirte a la normalidad reducen tu actividad neuronal y tus funciones cognitivas. Te devuelven la normalidad, sí, pero a costa de tu personal capacidad de raciocinio.

¿Y hoy usted lo ejerce íntegro?

Yo puedo trabajar, pero mi hijo, que también sufre ese trastorno, toma esa medicación que no le permite dedicarse a nada en concreto, pero puede observar una conducta normal.

¿Cómo se le manifestó ese trastorno?

Tuve que ser internado en un hospital tras varios episodios de disfunción social y al final mejoré, pero no pude evitar un poso de infelicidad en mi ánimo y en mi conducta.

¿A qué se refiere?

Era infeliz al recuperarme porque la normalidad no me hacía feliz. La locura empieza cuando descubres una segunda realidad en tu mente y a veces la eliges, porque te hace más feliz que la normalidad. Así alcancé un punto en que yo era más feliz loco que cuerdo.

¿Pero era capaz de distinguir entre la realidad y su ilusión?

Llega un momento en que se te hace difícil distinguirlas y vas eligiendo cada vez más la ilusoria. Así te conviertes en disfuncional.

¿Disfuncional en qué sentido?

Es natural que un ser humano deba actuar con el resto del grupo: trabajar, observar las normas, comportarse como todos...

Hay excepciones.

Correcto. Supongamos que yo no trabajo ni soy rico y digo que oigo voces, tengo visiones y las dibujo o escribo: ¿usted qué pensará?

Tal vez sugiera que podrían internarle.

Supongamos que le digo que soy monje de clausura. Usted aceptará que una monja o un monje en su convento puede no trabajar, tener visiones y explicarlas y, sin embargo, ese monje no será considerado anormal por ello.

Seguramente.

La sociedad los acepta porque aparte de ellos hay otros muchos y suficientes hombres y mujeres comportándose de forma normal.

La mayoría tiene sentido común.

Falso. El sentido común no es el mayoritario: por ejemplo, en España y en Occidente el cristianismo es la religión mayoritaria...

Sigue siéndolo, sí.

... Sin embargo, el cristianismo exige a sus fieles fe ciega en dogmas que en ningún caso podrían ser considerados de sentido común.

La trinidad o la virginidad de María.

Hoy he visto la obra de Gaudí: magnífica.

Sin duda.

Aunque no conozco su vida, estoy seguro de que fue considerado un anormal, un loco.

Creo recordar que sí.

Van Gogh también tenía problemas para discernir la realidad de sus visiones. Lo que me pregunto es si la medicación que tenemos hoy hubiera sido capaz de devolver la normalidad a Van Gogh sin privarle de su talento.
...

Y sin embargo, el progreso hubiera sido difícil sin las visiones de Van Gogh o el autismo de Newton. Newton también era considerado un tipo sospechoso: no se casó, era raro...

¿Cree usted que Newton necesitaba medicación?

Era Newton, pero no todos los enfermos son genios, desde luego. A menudo la diferencia entre un loco y un genio ha estado en la cantidad de dinero que ganaba. Van Gogh acabó suicidándose también por ser pobre, y hoy mi hijo cobra un subsidio federal que yo no cobré, porque no había. Ese subsidio es importante para evitar que se margine a un enfermo mental por no ser rico y no trabajar.

¿Qué le pareció el libro y la película sobre usted: Una mente
prodigiosa?

El libro se hizo sin contar conmigo y, aunque la autora acumuló una notable cantidad de información, también acumuló una notable cantidad de errores.

¿Y la película con Russell Crowe?

Los autores fueron más cooperativos con nosotros. Firmamos un acuerdo con Universal Studios. Eso no quiere decir que esa película tenga mucho que ver con mi vida.

Eso no pareció importarles demasiado...

... A nadie excepto a mí. En realidad, tiene muy poco que ver con mi vida: ¿usted cree que me parezco a Russell Crowe? Pero es una película con valores estéticos y un buen mensaje proactivo para los enfermos mentales.

¿En qué trabaja ahora?

Cuestiono el concepto keynesiano de inflación. También me interesa la teoría de las cuerdas de la física teórica y sus derivaciones en la antropología y las ciencias sociales.

Adelante: cuéntenos.

Tal vez el universo no sea indiferente a nuestra existencia: tenemos un instinto descubridor manifiesto en la colonización de América que nos llevará fuera del planeta antes de que se colapse.

[Se han eliminado los trozos de este mensaje que no contenían texto]

Formación Docente: un reto que hay que afrontar.

martes, 20 de septiembre del 2011 a las 05:01

Está muy claro, la calidad de los sistemas educativos no está por encima de la calidad de sus docentes (Informe McKinsey). Por supuesto, nadie quiere maestros ignorantes, como tampoco esa sea la generalidad del caso. Todos deseamos maestros que dominen lo que tienen que enseñar, y al mismo tiempo, que puedan enseñarlo bien, es decir, ser competentes cuando enseñan. Y en el peor de los casos, maestros que puedan desarrollarse en el proceso de enseñanza, es decir, tengan la motivación, el deseo, el compromiso de aprender.

El tema de la formación docente nos ha ocupado por mucho tiempo, y la inversión realizada en el país en esta materia, ha sido significativa en términos de los montos. Esta inversión, sin embargo, no ha llenado las expectativas forjadas en términos de calidad. El indicador más preciso de esta situación son los bajos logros que aún muestran nuestros alumnos en las evaluaciones y estudios nacionales e internacionales. El tema cobra mayor dimensión cuando al costo de la formación inicial y de postgrado se suman los procesos de capacitación y acompañamiento que se han realizado en los últimos veinte años.

En sentido general, el que ingresa a la carrera docente de antemano viene con deficiencias importantes en su formación básica. La mayoría presenta bajos niveles de dominio de la lengua española, muy particularmente en lo relativo a la comprensión lectora (Diagnóstico de la UASD). Así mismo, los niveles de dominio de la matemática distan mucho de las expectativas planteadas en el currículo de formación del nivel medio. Pero igual vale decir para las ciencias sociales, las ciencias naturales y otros ámbitos del conocimiento. Es decir, quienes estudian la carrera docente, en sentido general, no cumplen con el perfil de ingreso a la misma. Esta situación se ve agravada, por los niveles de contenido y desarrollo que ha tenido la formación inicial de los docentes, la cual no se aleja mucho de los niveles recibidos en sus estudios de bachillerato, del que acaba de egresar el estudiante. En esta formación terminan reproduciéndose, y por tanto, incrementándose las deficiencias con que  el futuro maestro llega a la universidad. Todo parece un círculo vicioso que se ahonda cada vez de manera más profunda. El gran reto es romper con el círculo vicioso de la formación docente.

Otra cuestión que no permite afrontar el problema desde sus raíces lo constituyen las condiciones de vida del maestro, el cual no sólo procede de los sectores más pobres, sino que incluso se mantiene en él, por los bajos niveles de ingresos que percibe. Unido a esto, la profesión de maestro presenta una imagen social precaria, negativa y distorsionada, lo que genera un conjunto de creencias y actitudes sociales que se constituyen en barreras para afrontar de manera  decidida el problema, viéndose fortalecida esta situación por la actuación muchas veces irresponsable de sectores del sindicato de maestros, que anteponen los intereses particulares a los intereses generales que deben primar. Tómese en cuenta que  la valoración del mercado profesional coloca al maestro en condiciones profesionales competitivas precarias. La imagen personal que se desarrolla incluso en el propio maestro, a partir y como consecuencia de tales condiciones, también se constituyen en una fuerte barrera para que su capacitación cumpla con todos los propósitos para la que son diseñadas, es decir, sea capaz de transformar lo que la propia formación inicial no hizo. Es importante comprender que los factores antes mencionados generan actitudes de justificación de la baja calidad docente, que muchas veces impiden que la propia persona genere procesos de auto-regulación y cambio, que son necesarios en el proceso de desarrollo y mejora personal.

El Ministerio de Educación Superior, Ciencia y Tecnología (MESCyT) recién acaba de aprobar la Normativa para los Programas de Formación Docente. Este es un esfuerzo importante cuyos resultados no se verán en lo inmediato, respecto a la calidad de los docentes, lo que nos lleva a poner toda nuestra atención en los procesos de formación continua del maestro en aula, a través del acompañamiento. No hay dudas de que la formación inicial es de suma importancia, pues ella ofrece las oportunidades para desarrollar en el futuro maestro, las competencias pedagógicas y los conocimientos necesarios para el cumplimiento de su función docente. La formación inicial debería como un doble proceso: el primero de dotación y desarrollo de los conocimientos y competencias referidos, al mismo tiempo que acercarlo a la realidad práctica de dicha función a través de la práctica docente, y el posterior acompañamiento – por lo menos un año – una vez incorporado formalmente a la escuela. Las competencias docentes no hacen referencia sólo al conocimiento de lo que significa dicha función, sino principalmente, al saber hacer en la realidad concreta de las aulas. Existen muchas experiencias interesantes desarrolladas en otros países al respecto, una de ella es la cubana, donde los propios formadores de maestros son los que principalmente le dan seguimiento al accionar del novel maestro en el aula, una vez que estos son incorporados. No hay una única solución al problema, esta es tan solo una muestra. Lo que sí es importante, es asumir en todo su significado el concepto de formación continua.

El MINERD está abocado a desarrollar un conjunto de acciones a corto, mediano y largo plazo que aseguren la transformación de la calidad docente. En el largo plazo debemos aspirar a convocar y atraer a los mejores estudiantes para la carrera docente, dotando a las escuelas de un personal competente, motivado y comprometido con dicha función. En el mediano plazo, crear las condiciones propicias para que esto pueda ser posible, transformando los procesos de formación de maestros, recuperando la imagen del maestro, evaluando el desempeño para fines de mejora y generar propuestas que mejoren su condición. En el corto plazo, reorganizar los procesos de desarrollo de las escuelas (en esto el Modelo de Gestión para la Calidad de los Centros Educativos se constituye en una herramienta importante), desarrollar procesos alternativos de contratación docente y habilitación,  conjuntamente con la formación continua y la evaluación y acompañamiento del personal docente, de tal manera, que pueda ir construyéndose un proceso nuevo de desarrollo de este personal. Es importante revisar y actualizar todo lo relativo a la carrera docente, constituyéndola en una herramienta actualizada para la mejora continua de la imagen y las competencias docentes. Todo esto debe ser comprendido como un proceso de mejora continua, constante y significativa, con tal de acompañar la mejora de las condiciones de vida del docente, con el mejoramiento de su desempeño. Claro es que el mejoramiento de la calidad de vida, por sí solo, no revierte el problema de la calidad, pero si no se logra es una amenaza para transformar la gestión docente.

A corto plazo: Actualmente en el Ministerio existen dos estrategias importantes que debemos ampliar en términos de su significación del tema que nos ocupa: una es el Sistema de Acompañamiento y Supervisión (SAS) y la otra, los Coordinadores Pedagógicos o Educativos contratados. La primera nos ha estado proporcionando un conjunto de informaciones a partir de los criterios e indicadores desarrollados sobre lo que está ocurriendo en los centros educativos día a día. Es necesario que con su ampliación y mejora, se construya también una cultura del uso de los resultados. Es decir, que las unidades nacionales y locales de gestión de políticas, de fiscalización, supervisión y acompañamiento, así como de gestión de los procesos, hagan uso de los resultados para el diagnóstico, valoración y desarrollo de líneas de acción para la mejora. Esta información debe servirnos para orientar el día a día de los procesos educativos que se van gestando en los diferentes ámbitos y niveles del sistema. El SAS está concebido para generar de manera sistemática información, su uso es responsabilidad de los órganos nacionales y locales de gestión. Se les ha provisto de los passwords y códigos necesarios para que esto sea posible, por tanto, se trata de sustentar las prácticas de gestión de las informaciones que generan tanto el SAS, como otros sistemas de información (Sistema de Gestión de Centros, Pruebas Nacionales, entre otros). Estos dos últimos, de la misma manera, cuentan con bases de datos importantes para comprender procesos y generar estadísticas, que pueden ser útiles para el desarrollo de los planes estratégicos. Los grupos pedagógicos, en estos sistemas, tienen una base de información importante para el análisis y discusión de algunas cuestiones que tienen que ver con los procesos pedagógicos, así como sus logros: el número de estudiante del centro y las aulas, las tasas de escolaridad y abandono, el cumplimiento del tiempo y el horario escolar, el uso de los indicadores de logros, la programación y el desarrollo de la misma, los puntajes obtenidos en las Pruebas Nacionales, entre otros, son informaciones que se pueden constituir en datos importantes de análisis para el diagnóstico y los planes de mejora en cada centro, distrito o regional educativa. Para ellos se requiere, como hemos dicho anteriormente, de una cultura de uso de la información para el desarrollo de los planes de mejora. Toda esta información, y la que el propio centro genera, a partir del trabajo de los coordinadores docentes o educativos de acompañamiento en el aula, serían muy útiles para fortalecer los procesos de formación continua de los maestros y maestras.

La formación continua, desde la acción misma en el aula, debe constituirse en el corto plazo en la principal estrategia de mejora de la práctica docente. Es la razón y función principal de los coordinadores contratados. Revisar la práctica de aula, los enfoques, actitudes, clima de aula, la planificación y su desarrollo, el uso de metodologías, estrategias y actividades diversas, deben constituirse en el día a día del acompañamiento del maestro en el aula. Este trabajo podría ser fortalecido con los cursos y talleres que se desarrollen como respuestas a las necesidades particulares de las redes de centros o distritos y regionales educativas, así como aquellas que son iniciativa de los órganos centrales. Tanto el INAFOCAM como el ISFODOSU, en alianza estratégica con otras instituciones de educación superior, pudieran desarrollar un plan nacional de acompañamiento del docente en el centro y el aula, promoviendo cursos y talleres presenciales y semi-presenciales, y haciendo uso de la radio y la televisión para muchos de ellos. Clases modelos por televisión bien pudieran constituirse en una estrategia que llegue a miles de maestros con un costo bajo. Así mismo, retomar y desarrollar programas radiales como “Aprendiendo matemática por radio” que se difundía a mediados de los años 90, y que demostró su eficiencia y calidad, en una evaluación que se hiciera comparando centros dentro y fuera del programa. Este programa presentó, incluso, ventajas múltiples: aunque el maestro por alguna razón estaba ausente, el trabajo de aula no se detenía, pues bastaba que alguien simplemente encendiera la radio y acompañara a los estudiantes; o incluso cuando era el estudiante, que por enfermedad u otra razón no podía estar presente, generalmente oía su clase de matemática desde su hogar. Nunca comprendimos por qué a pesar de la importancia de este programa, el apoyo institucional fue muy débil. Costa Rica, en ese entonces, había desarrollado muchas modalidades de programas educativos formales por la radio, incluyendo temas de ciudadanía, ecología y medio ambiente. La radio y la televisión, son dos medios importantes de formación y capacitación; su uso bien planificado, se constituiría en una estrategia que baja los costos y aseguraría una mayor audiencia cada vez que se transmita. El MINERD cuenta con ambos medios, se trata de tener la visión de hacer uso de ellos, e implementar programas que despierten el interés en estudiantes y docentes. La fuerza y la potencia de estos dos medios, han sido probados en múltiples estrategias de información, formación y capacitación en diferentes áreas.

Habilitación docente: ante la necesidad de maestros, sobre todo de las áreas de las ciencias de la naturaleza y la matemática, se hace necesario incentivar la incorporación de otros profesionales a la carrera docente. Esta es una práctica que se ha venido desarrollando en el país y en muchos otros. Si contamos con un perfil claro de los maestros que requerimos, y si estos profesionales tienen competencias para hacerlo, es necesario incorporarlos y durante un año darles seguimiento continuo en el aula, como parte del proceso de formación continua y acompañamiento. Previo a su incorporación, por supuesto, se hace necesario hacer una evaluación y medición de sus competencias, a fin de colocarlos – si fuera el caso – en aquella donde muestre mayores fortalezas. Se pudiera pensar en una multiplicidad de funciones que personas de otras áreas pudieran desempeñar en este proceso. Aquellos, que por su reconocida trayectoria nacional o comunitaria en el campo educativo, pueden ofrecer “visitas” de acompañamiento a las escuelas en sus procesos educativos, proporcionando sugerencias, ideas sobre múltiples temas educativos; aquellos que pueden ofrecer “talleres o conferencias” sobre aspectos específicos de administración, desarrollo de personal, salud, ciencia,  medio ambiente, etc. La idea es hacer de la “habilitación docente” una estrategia que genere “múltiples opciones”, capaces de desarrollar una mayor conciencia social de la problemática educativa, al mismo tiempo que contribuya a elevar a la escuela, como organización social para los aprendizajes.

Los procesos de auto-evaluación y auto-regulación desde los grupos pedagógicos, deben también ser una herramienta de retroalimentación del docente, de tal manera, que coadyuven a la detección de debilidades y fortalezas, así como de amenazas y oportunidades que contribuyan con la mejora continua. Debemos mandar un mensaje de mayor “confianza” en el docente, principalmente en los directores y maestros. Con ellos se debe contar prioritariamente, son los principales actores educativos; son los que en el día a día, hacen educación en nuestras escuelas y aulas.

Organizar redes de centros como una estrategia para desarrollar compromisos entre colegas, tomando en consideración diversos criterios: cercanía, características comunes, etc., también puede constituirse en una oportunidad potente para, no sólo compartir problemas y dificultades, sino también soluciones y recursos. Las redes de centros, centradas en los procesos de gestión, pueden originar procesos inusitados de mejora continua, y aún más, si dichas redes se organizan con tales propósitos, depositando en los directivos de los centros su organización y conducción. Los distritos educativos deben hacer mayores esfuerzos por desarrollar esta estrategia, vinculándola con los grupos pedagógicos. La colaboración, el apoyo mutuo crea lazos importantes de solidaridad y acción conjunta, que puede permitir un uso más eficiente de los recursos disponibles, por escasos que estos sean. Estas estrategias debemos comprenderlas como parte la formación continua de los procesos de gestión institucional de los directores y directoras, entre otros. La realización de pasantías por breve tiempo puede ser de mucha utilidad.

A mediano plazo: se requiere, y es urgente, desarrollar estrategias y acciones que contribuyan con la dignificación del magisterio. Junto con el reconocimiento y el mejoramiento continuo de la autoestima del docente, debe propiciarse el desarrollo de la conciencia profesional. El docente es un profesional del desarrollo formal educativo, es el profesional que hace posible que la gestión de las oportunidades de aprendizaje en el aula y la escuela, generen procesos de aprendizajes en los alumnos, y en ellos mismos. Es necesario confiar más en el docente, proporcionarle mayores recursos para el desarrollo de sus funciones. Obsérvese el cambio que se aprecia en el nivel inicial, donde el aula se constituye en una manifestación, una fiesta del proceso continuo de enseñanza y aprendizaje. Esta experiencia debe ser trasladada cuanto antes al primer ciclo del nivel básico. Hay que irradiar un ambiente positivo de trabajo en el aula, valorarlo más desde los niveles central, regional y local. Los niños y las niñas del nivel inicial y el primer ciclo de básica aprenden en un ambiente festivo y lúdico, donde el juego involucra lo cognitivo, lo socio-afectivo, lo kinestésico. El maestro, ninguna otra persona, es el responsable de lo que sucede en el aula, si no depositamos mayor confianza en él, ¿qué esperamos que pueda suceder? Para comprometerlo y responsabilizarlo de su función educativa, se requiere de un discurso, una apreciación positiva y considerada de su misión. Y lo mismo que sucede con el maestro en el aula, debe ser desarrollado con los y las directoras en los centros educativos. No proporcionarle los recursos mínimos y necesarios para el desarrollo de su labor docente, incluyendo el acompañamiento y la retroalimentación continua, nos coloca en una situación difícil de exigencia de cumplimiento. En sentido general, los docentes de nuestras escuelas públicas, realizan sus labores en condiciones poco dignas. Los datos hablan por sí mismo, muchas escuelas sin servicios básicos disponibles y seguros; o con recursos didácticos insuficientes o limitados. Y en tales condiciones, muchas veces esperamos que los docentes hagan magias y logren propósitos, para los cuales, no les proveemos de las condiciones necesarias, y a veces, mínimas.

A largo plazo: el Ministerio de Educación está abocado a transformar radicalmente su política de formación, reclutamiento, desarrollo y jubilación de los docentes. Atraer a los mejores significa ofrecer condiciones muy buenas y excepcionales. Esto debe ser un plan nacional que se desarrolle paulatinamente iniciándose en el nivel inicial y el primer ciclo del nivel básico, y con fondos especializados en el Presupuesto Nacional. Los maestros de estos niveles deben ser reclutados entre los mejores bachilleres, y el mismo reclutamiento debe atraer a jóvenes profesionales que tengan las actitudes, aptitudes y vocación para el trabajo con esa población. El salario base debe ser significativamente diferente para los maestros, que con las competencias necesarias, se motiven a trabajar en el mismo. Un aspecto a considerar para el nivel inicial y el primer ciclo de básica, es considerar su organización más a partir de la especificación del desarrollo de competencias en los niños y niñas, que en cuestiones de grados. Los grados responden más a una cuestión administrativa que educativa. Finlandia, por ejemplo, no tiene grados en los primeros seis años de la educación básica, pero si tienen claramente definidas las competencias que los y las niñas deben ir desarrollando en lo relativo al lenguaje y el desarrollo cognitivo, así como las herramientas y estrategias de acompañamiento a los maestros, para su desarrollo. Resulta interesante que para ser maestro del nivel básico se exigen cuatro competencias fuertes: dominio de la lengua, dominio de las matemáticas básicas, comunicación efectiva y artes. Si observamos estas cuatro competencias resumen lo que un buen maestro tiene que hacer en el aula para esos primeros años de la vida.

Por otra parte, la formación a niveles de postgrado debe ser objeto de discusión y debate. Ofrecer la oportunidad de formación al alto nivel es también una necesidad, pues se trata de desarrollar las capacidades de alto nivel necesarias para la dirección política y técnica de los procesos del Ministerio de Educación. Se requiere ir formando los líderes educativos que tendrán la responsabilidad de dirigir el sistema educativo en el mañana.

Transformemos el momento de hoy, con todas sus dificultades y problemas, en una oportunidad para empezar a construir una educación diferente, que va paso a paso, escalón por escalón, construyendo una experiencia que comprometa a todos los sectores del país por una educación de calidad.

A partir del análisis y la discusión de las cuestiones anteriores se proponen las siguientes estrategias y líneas de acción, para el debate sobre el tema docente.

 

Algunas estrategias y acciones a considerar:

Bajo el lema: “Jornada Nacional para un Magisterio de Calidad”.

Se requiere generar compromisos nacionales para tal propósito, el tema de la formación docente, como todo tema educativo, es una cuestión de Estado y de sociedad.

  1. Desarrollar desde el MINERD, y bajo el liderazgo fuerte y activo de la Ministra, una convocatoria nacional centrada en el tema de la dignificación del magisterio.
  2. Convocar a los ex-secretarios y ex-ministros a un desayuno con el Presidente, y a través de ellos, a los partidos políticos, para poner sobre la mesa el tema de la dignificación magisterial, y posteriormente reuniones periódicas con estas personalidades.
  3. Convocar a los gremios, grupos y redes interesados por el tema educativo, empresarios, iglesias… un largo etcétera, a dicha jornada. Se trata de la misma manera que la anterior, de desarrollar compromisos, y posteriormente reuniones periódicas. En ambos casos, planificar dichas reuniones, con agendas claras, desarrollos ágiles, etc., así como encuentros regionales por ejes con los mismos propósitos.
  4. Desarrollar una estrategia de comunicación efectiva, con una definición precisa de la imagen que se quiere construir. En esto, especialistas de la comunicación social y creación de imágenes son importantes. No es sólo un tema de periodismo radial, escrito o televisivo, es algo más complejo.
  5. Retomar y resituar el Modelo de Gestión para la Calidad de los Centros Educativos como una estrategia generadora y auto-reguladora:
    1. Relanzamiento público, remozando su presentación.
    2. Enfatizar los Equipos de Gestión en los diferentes ámbitos como los Grupos Pedagógicos y las Redes de Centros.
    3. Re-editar el documento del Modelo de Gestión.
  6. Desarrollar el Plan Nacional de Habilitación Docente, tal y como se ha planteado, de manera abierta y flexible, atrayendo diversas personalidades y competencias.
  7. Un plan agresivo de uso de los medios (radio y televisión) para desarrollar diversos programas educativos. Hay muchas opciones ya generadas internacionalmente, y otras nacionales que pueden mejorarse y desarrollarse.
  8. En el año escolar venidero unir los procesos de revisión y reforma curricular, con el tema de la carrera docente. La revisión curricular es un buen marco de acción para abordar el tema magisterial desde lo sustantivo.
(Este trabajo fue consensuado con los doctores Adarberto Martínez y Fernando Ogando, así como el Ing. Víctor Sánchez).

 

Sobre la inversión en educación y otros temas.

martes, 20 de septiembre del 2011 a las 04:49

Como otras muchas personas, leímos la noticia de que el Consejo Nacional de Educación, en su sesión ordinaria (14 de septiembre de 2011), aprobó un presupuesto de 4.09 del PIB  para el año 2012. Dicha solicitud se sitúa 0.09 por encima a la oferta de los candidatos a las elecciones presidenciales del próximo año. El 4.09% del PIB es lo consignado, en la inversión pública en educación, en el Plan Decenal 2008-2018.  De aprobarse dicha solicitud, imaginamos que estos mismos candidatos tendrán que comprometerse entonces al cumplimiento del 4.10 (2013-2014); 4.29% (2014-2015); 4.53% (2015-2016); 4.74% (2016-2017). Quizás esta decisión debería llevar a una revisión de la Ley General de Educación 66´97, en su Art. 197, tanto en lo que concierne al monto, como en el procedimiento que debe seguirse, que no es solo ajustar a partir de la inflación, sino que se tome en consideración los planes que el sector educativo se da o define.

No hay dudas de que el tema de la inversión en educación se ha constituido en parte fundamental de la agenda nacional. Hay quienes agregan al tema del 4% del PIB, lo relativo a la eficiencia de la inversión. Este argumento no es nada despreciable, pues aunque es importante hacer mayores inversiones en educación, también lo es ser eficientes en la inversión.

Recientemente el Ministerio de Educación de España ha dado a conocer el informe Panorama de la educación: indicadores de la OCDE 2011, y en dicho Informe pone de relieve la importancia de una inversión sostenida en educación, cuyos beneficios se ponen de manifiesto en las propias personas como en la sociedad misma. Según se señala en este Informe, en España la rentabilidad pública y privada por euro invertido ha sido alta, por ejemplo por cada euro que se invierte en Educación Secundaria Superior se obtienen 3,9 euros, cifra similar a la OCDE, según señala el Informe. Además, agrega, a más titulación menos desempleo, a más titulación más salario y a más titulación mayor  rentabilidad pública y privada.

Una cuestión interesante, y que aparece en una nota de prensa del Ministerio de Educación de España, es que “en España se han reducido muy notablemente las diferencias de partida respecto a la OCDE, que eran muy elevadas hace algunas décadas, siendo el país que ha experimentado una mejoría más notable después de Corea.

En el periódico El País del miércoles 14 de septiembre de 2011, aparece un artículo bajo la firma de J. Padres y J.A. Aunión con un título muy cuestionador: “Más horas de clase no aseguran el éxito escolar: Profesores y alumnos pasan más tiempo en el aula en España que en otros países. Pero los resultados no brillan. ¿Qué falla?”.

Al tema de mayores recursos se le suma el de una mayor eficiencia en la inversión de los mismos. En ese mismo artículo se afirma: “¿Qué es lo que falla? En plena polémica por los recursos que se destinan a educación –los profesores de varias comunidades se han rebelado contra los recortes-, el informe vuelve a introducir complejidad al debate: no se trata solamente de cuántos profesores haya ni cuántas clases de los alumnos, sino de qué se enseña, cómo y a qué edad, y qué apoyo reciben los alumnos”. Más adelante Padres y Aunión agregan: “El informe de la OCDE demuestra que el éxito escolar no pasa necesariamente por someter al alumnado a horarios interminables (1.050 horas anuales para un estudiante español de 15 años, frente a las 856 de un chico de la misma edad en Finlandia, el país de referencia de éxito en el Informe Pisa y la OCDE). Los profesores españoles de primaria (de 6 a 12 años) dedican 880 horas al año a dar clase, 101 más que la media de la OCDE, y los de secundaria, 37 más. Y los alumnos tienen más clases obligatorias: 126 horas más en primaria y 148 más en secundaria. Además, la media de estudiantes por clase en los centros públicos, 19,8,  es más baja que la de la OCDE, que asciende a 21,4. En el caso de los centros privados ocurre lo contrario: 24,5 en España frente a los 20,5 de la OCDE. Y por último, los profesores también cobran más, unos 8,300 euros más al año en primaria, y 10,500 más en secundaria.”

Cuando se trata de la razón de ser, la naturaleza y los fines de la educación, el tema se hace complejo. Ya anteriormente, y a propósito de los bajos logros alcanzados por nuestros estudiantes en las evaluaciones y los estudios nacionales e internacionales, hemos planteado las siguientes preguntas: ¿Qué es lo que no estamos haciendo bien y debemos transformarlo? ¿Qué es lo que estamos haciendo mal y deberíamos no seguir haciendo?

Nuestro sistema educativo ha adolecido de debilidades internas y amenazas externas que mellan su eficiencia; entre las debilidades se pueden citar: imagen, condición social y formación inicial de maestros y docentes muy pobre y deficiente; directivos  y maestros de centros educativos con una pobre conciencia y competencia de su gestión educativa; discontinuidad de las políticas y un excesivo “personalismo” en quienes han dirigido el sistema; organización de la estructura y de los procesos ineficientes. Entre las amenazas: una histórica baja inversión; incidencia excesiva de intereses “no esencialmente educativos”; incorporación de un porcentaje alto de niños y niñas al trabajo remunerativo fuera del hogar que riñe con los procesos de aprendizaje.

Quizás es tiempo que pongamos mayor atención a los aspectos más esenciales qué se enseña, quien enseña, cómo y a qué edad, y qué apoyo reciben los alumnos.

Conocí de la estructura organizativa del sistema educativo finlandés, me llamó poderosamente la atención dos cosas: la organización del nivel básico no se hace con criterios administrativos sino esencialmente pedagógicos: no hay primero, segundo, tercer curso, etc; sí se tiene muy claro qué debe aprender un niño o niña a los 6, 7, 8… y demás años.  Por otra parte, para llegar a ser maestro o maestra dentro de su sistema educativo, el proceso es complejo: el aspirante debe tener calificaciones promedios del nivel secundario igual o mayor de 90 puntos (el mejor es quien debe formarse como maestro); puedes terminar la formación académica universitaria, pero igual es sometido a evaluaciones de competencias; por ejemplo, para el nivel básico se requiere que la persona tenga dominios altos de la lengua, la matemática, comunicación efectiva y artes. Además  otras curiosidades: se ingresa a los 6 o 7 años, según la familia lo decida; la educación básica está concebida para que los niños y niñas aprendan jugando, así lo lúdico se constituye en uno de los ejes vertebrales de la educación básica; la lengua y la matemática se constituyen en las herramientas necesarias para la comunicación y el aprendizaje, y el número de horas es variable según las necesidades de cada niño o niña, o del grupo; los niños y niñas avanzan a su ritmo y las evaluaciones se emplean para dar seguimiento al proceso de desarrollo de cada uno, no para decidir si se aprueba o no.

Definitivamente que debemos hacernos muchas preguntas, y quizás aun reconociendo las diferencias contextuales de ése u otro país, aprender de quienes son considerados los que más han avanzado en los últimos años en educación, no replicando lo que han hecho, pero sí conociendo a fondo lo que está detrás de lo que han hecho, y que les ha dado muy buenos resultados. Estamos en un buen momento donde el currículo de nuevo se constituirá en objeto de estudio, debate y decisión. Despojémonos de la creencia de que todo lo sabemos y que no tenemos que aprender de otros. Los veinte últimos años nos dicen que parece que no todo lo sabemos, y que posiblemente no tenemos respuestas claras, precisas y pertinentes a todos los temas que se plantean en educación. Quizás una dosis de humildad es necesaria, por no decir un mea culpa colectivo.

La sociedad dominicana debe estar mayormente empoderada de la educación y de la escuela, exigiendo no sólo mayor presupuesto, sino también mayor eficiencia y cumplimiento con las funciones, las tareas y los compromisos que esto supone. La escuela dominicana no puede seguir atrapada en la mediocridad de los procesos que se gestan en ella, como tampoco de los intereses que la subsumen. Tiene que liberarse de todo ello bajo la consigna de que una educación de calidad no sólo es una cuestión derecho, sino también de ética: no hay peor situación que un niño o una niña pobre  estudie en una escuela pobremente gestionada.

Sobre el blog

Julio Valeirón

Psicólogo, doctor en educación. Casado con la Arq. Mirthia Ochoa y con tres hijos ya profesionales: Mariel Ierette, Julio Leonardo y Luis Alberto. Por mucho tiempo dedicado a la evaluación y la investigación educativa y psicosocial, así como a la docencia universitaria. 

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